Popolo

La justicia emana de mí;
y la soberanía nacional reside en mí,
también.

Todo es por mí
y para mí.

Si en teoría tengo el poder
y la decisión
¿por qué me das voto
pero no voz?

Si me manifiesto por mis derechos
―en mi derecho, en mi deber―
¿por qué me amordazas
por expresarme en libertad?

Me adeudas con los bancos
y no puedo respirar;
me entierras en una cláusula suelo
y no hay más réquiem que mi propio malestar.

Sin santiguarte ni rezar una oración,
me dejas pendido en mi limbo
de intereses sin pagar.

Y desde mi ataúd pulido en quejas
logro descifrar condiciones abusivas
cual techumbre enmohecida
para que nunca logre
desplegar mis alas y volar.

[Volvamos al principio
quiero que sepas bien
quién soy]

Soy la justicia y te ríes de mí
pues me manipulas a tu antojo.
Mis condenas no sentencian
a todos por igual.

[Y no confundas mis palabras,
no hablo de igualitarismo
sino de igualdad real]

Por si no sabes quién soy,
dicen que mi papá se llama Estado
y mi mamá es una Comunidad distinta
en los confines de éste, mi lugar.

Pero los dos me han abandonado
porque soy el hijo que molesta
y se queda en desamparo.

Me dijiste estudia
y estudié.

Me dijiste esfuérzate
y te obedecí.

Ahora me pides
que enmudezca.

Y yo te contesto
que te calles tú.

Todos se jactan de hacerlo
todo por mí;

[Los populares,

los populistas,

los socialistas,

los comunistas]

Soy el pueblo
al que no escuchas,
al que no cuidas,
al que no miras.

Porque estás muy ocupado
jugándote a las dados
mi sanidad,
mi educación,
mi corazón.

Y me cobras un copago
como si en ese juego
hubiese que apostar
algo que no vaya a perder yo.

[¿No te acuerdas de mí?
Te refresco la memoria]

Cuando no quieres dar la cara
porque estoy muy indignado
me concedes audiencia
tras tu plasma de cristal
empañado por mentiras
y agrietado por la cruda realidad.

Muchos murieron por mí
y muchos lucharon conmigo.
Hemos portado banderas
como abanicos azotando
un viento llamado libertad.

No olvides nunca que yo permanezco
y tú te vas;
que yo soy perenne
y tú caduco.

Que yo soy el pueblo
pero tú en polvo me conviertes.

María Eugenia Hernández Grande (MaruSpleen)